lunes, 28 de noviembre de 2011

Pájaro de mal agüero

Cuando se dice de alguien que es un "pájaro de mal agüero" estamos indicando que un hecho o una persona presagia desgracias o da mala suerte. También se llama "agorero" al que nos recuerda todo el tiempo que nos van a pasar cosas malas.

"Agüero" viene de la palabra latina augur, que se utilizaba para denominar a los sacerdotes que se dedicaban a predecir diversos hechos útiles utilizando métodos muy diversos, como el análisis de los hígados de las ocas y otras aves sagradas. De esta palabra viene el verbo español "augurar", 'adivinar o pronosticar el futuro'. Los augures eran personajes muy importantes en Roma, porque con sus predicciones influían en el pueblo y acababan teniendo razón. Por ejemplo,  si auguraban un mal resultado en la batalla, los soldados salían desmoralizados, y es fácil que pierdan por ello, aumentando así la fe que se tenía en sus palabras.

Las aves eran a menudo el método de adivinación de estos sacerdotes: se valoraba su especie, su número, su canto y la dirección de su vuelo. Cicerón, por ejemplo, se pregunta intrigado por qué son favorables el vuelo del cuervo a la derecha y el de la corneja a la izquierda. También Plutarco da diversas indicaciones al respecto. Es por eso que la frase que nos ocupa nombra a las aves como portadoras de mala suerte.

Sin embargo, diversos dirigentes romanos se burlaron de la suerte según las aves: Apio Claudio Pulcher se encontró con que, según los augures, los pollos sagrados no quería comer, lo que indicaba que perderían la siguiente batalla naval. Entonces el general dijo: "si no quieren comer, que beban", y los lanzó al agua.

Finalmente, cabe indicar que, a pesar de que en las películas y los libros de terror se ha identificado el cuervo con el ave maldita, eso no es de todo exacto: en el mundo romano muchas fueron las aves que traían buena o mala suerte, no solo el cuervo. Esta atribución se deberá, seguramente, a que el cuervo es negro, color infausto, y se alimenta a menudo de carne muerta. Por ello otras culturas, como la hebrea, lo han identificado con lo impuro: Noé soltó un cuervo para ver si había acabado el diluvio, pero no volvió. Sí lo hizo la paloma, símbolo de pureza. Como curiosidad, el cuervo es el pájaro más nombrado por Shakespeare en sus tragedias Otelo y McBeth.


Referencias: García Remiro, José Luis (2001). ¿Qué queremos decir cuando decimos...? Frases y dichos del lenguaje diario. Madrid: Alianza.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Concordancia y discordancia


A ver, hoy vamos a atacar un tema no demasiado difícil, pero sí lioso: la concordancia. La concordancia es una característica fundamental de las lenguas que, en el caso de la lengua española, se define en el Diccionario Panhispánico de Dudas como "la coincidencia obligada de determinados accidentes gramaticales (género, número y persona) entre distintos elementos variables de la oración". Normalmente distinguimos entre:

  1. Concordancia nominal: Es la propia del núcleo del sintagma nominal con sus determinantes o complementos. Esta concordancia es de género (masculino/fememenino) y de número (singular/plural), y se produce entre:
    • El sustantivo y su determinante o su adjetivo: "una gata blanca".
    • El pronombre y su referencia: "A tus hijos me los encontré en el parque".
    • El sujeto con el atributo, el complemento predicativo o el participio de un verbo en voz pasiva:
      • "Las niñas son preciosas" [Sujeto > Atributo]
      • "Ellos se encontraban cansados" [Sujeto > C. Predicativo]
      • "Los cuerpos fueron hallados en el barranco" [Sujeto > Participio]
  2. Concordancia verbal: Se establece entre el sujeto y el verbo, y es de número y de persona  (primera, segunda o tercera): "Los niños cantan muy bien".
En general, los hablantes nativos no tienen problemas con la concordancia. Sin embargo, existen algunos casos de duda que conviene conocer para no equivocarse. Pueden resumirse en las siguientes normas:
  • Cuando en un sujeto se enumeran varios elementos en singular, el verbo debe ir en plural; ese plural es la suma de varios singulares: "La azucena y la margarita son blancas". Ahora bien, cuando cada uno es de un género diferente, predomina el masculino: "El gladiolo y la margarita son blancos".
  • Las construcciones partitivas están formadas por un cuantificador + de (muchos de ellos, una de nosotras, algunos de vosotros, etc.) y siempre concuerdan en género con el cuantificador, a pesar de que el grupo general integre masculino y femenino. Por ejemplo, *Es una de los alumnos más brillantes es incorrecto; debe decirse "Es una de las alumnas más brillantes", aunque haya alumnos y alumnas en el grupo.
  • Sin embargo, las construcciones cuantificador + de + sustantivo plural, como la mayoría de nosotros, el resto de los libros, multitud de problemas, etc. pueden concordar en singular o en plural, aunque se prefiere el plural, porque hay casos en los que es obligatorio. Es decir, es más fácil hacerla en plural, porque siempre es correcto: "Una infinidad de manifestantes se congregaron en la Puerta del Sol".
  • Los sustantivos epicenos (esto es, tienen el mismo género para macho y hembra, como langosta, jirafa, mosca, rinoceronte...) concuerdan según el género de la palabra, no según el sexo. Esto da lugar a divertidas expresiones, como "Ese rinoceronte está embarazado", que, sorprendentemente, es lo correcto.
  • Los sustantivos colectivos son los que indican, en singular, un grupo de individuos, como rebaño, familia, grupo, gente... Son algo problemáticos en cuestiones de concordancia, porque:
    • Si son núcleo del sujeto, el verbo DEBE ir en singular, a pesar de los frecuentes errores orales: "Esa gente ayer estuvo en la obra".
    • Pero si es una oración coordinada copulativa, el segundo verbo puede ir en singular o en plural, porque en el segundo caso se sobreentiende un sujeto: "El rebaño iba por la cañada y, al final, subieron (las ovejas, ellas) poco a poco la ladera".
    • En las oraciones copulativas con ser tenemos una doble norma:
      • Si el atributo es un sustantivo, verbo y atributo van en plural: "Esa gente son unos asesinos", "El problema son las elecciones".
      • Si el atributo es un adjetivo, verbo y atributo van en singular: "Esa gente es desorganizada".
  • Con los tratamientos de respeto como ilustrísima, majestad, excelencia, señoría, etc., la concordancia se hace con el género de la palabra, no con el sexo del referente. Esto es, la concordancia es en femenino: "Su graciosa majestad Jorge II".
  • Las contrucciones  de tipo o de carácter + adjetivo se posponen a un sustantivo para asignarle, de manera indirecta, una determinada característica. El adjetivo que expresa dicha característica ha de ir en masculino singular, pues debe concordar con las palabras "tipo" o "carácter": así, decimos "La situación puede obedecer a una razón de tipo estratégico", no *estratégica, porque tipo es masculino.

Bibliografía: Real Academia Española (2005): Diccionario Panhispánico de dudas. Versión en línea [Consultado: 11/11/2011].

miércoles, 26 de octubre de 2011

El "porqué" del "si no"

Hoy toca trabajar un tema de ortografía práctica que suele costar bastante, que son las formas casi homófonas porque, por que, porqué, por qué, sino y si no. Cada una de estas formas tiene un uso determinado que conviene analizar:
  • Por qué es la combinación de una preposición y un pronombre o un adjetivo interrogativo o exclamativo, por lo que lo utilizamos en las preguntas directas o indirectas: "¿Por qué no estudias más?", "Le pregunté por qué no estudiaba más".
  • Porque es una conjunción causal, por lo que es la opción ideal de las respuestas a las preguntas: "¿Por qué no estudias más? Porque no tengo tiempo". También aparece en las oraciones causales, donde puede ser sustituido por ya que o puesto que: "No te lo dije porque me daba vergüenza".
  • Porqué es un sustantivo, por lo que admite determinantes e, incluso, la formación de un plural: "El porqué de las cosas", "No entiendo tus porqués".
  • Por que es el menos habitual. Está formado por una preposición por seguida del relativo que; el truco está en que podemos intercalar un artículo entre ambos: "¿Sabes la causa por (la) que has suspendido?". También puede aparecer, en ocasiones, con un valor final frecuente en la lengua oral: "Lo hice por que (= para que) lo consiguieras".
  • Si no está formado por una conjuncion subordinante condicional, si, y un adverbio de negación, no: "Si no lo consigues, tendrás problemas". Es fácil ver que va separado, porque si la oración es afirmativa, si va solo: "Si lo consigues, no tendrás problemas".
  • Sino es una conjunción coordinante adversativa: "No haremos ese ejercicio, sino el siguiente"; suele ir tras una coma. Como sustantivo, significa 'destino': "Suspeder matemáticas es mi sino".

No es difícil, pero hay que acostumbrarse. ¡Suerte, y a por todas!

lunes, 24 de octubre de 2011

Hacer un brindis al sol

Para los que han tenido clase conmigo en estos dos últimos años, esta frase resultará conocida. Sin embargo, me he dado cuenta de que no está en este blog... ¡y eso no lo puedo permitir!

La expresión "hacer un brindis al sol" implica una declaración de intenciones, una promesa que en realidad no compromete a nada, porque es imposible demostrar que se ha incumplido. Es muy típico en política, pues se dice: "vamos a impulsar el empleo" o "se reforzarán las políticas culturales"... ¿y cómo se comprueba que no ha sido así? Por eso se utiliza para promesas o compromisos que no quedan en nada: "El protocolo de Kioto, un brindis al sol", podemos leer en la prensa.


Los brindis, en realidad, son una formulación de buenos deseos que suelen darse al final de los banquetes y celebraciones, levantando la copa de vino o licor, pues con agua da mala suerte. También los toreros brindan el toro al público o a alguna persona en especial. De una de estas dos costumbres ha de venir la expresión.


Referencias: García Remiro, José Luis (2001). ¿Qué queremos decir cuando decimos...? Frases y dichos del lenguaje diario. Madrid: Alianza.

miércoles, 12 de octubre de 2011

En olor de multitudes

El otro día se hablaba en clase de la hipercorrección, y puse como ejemplo una locución que conviene conocer: en olor de multitudes, cuyo significado es 'con el aplauso popular, general'. Así decimos, por ejemplo, que "el Barça celebró la copa por las calles de Barcelona en olor de multitudes". 

Muerte de Santa Teresa, anónimo del s. XVIII.
Se dice que Santa Teresa murió
"en olor de santidad", por lo que olía a flores.
Puse este ejemplo ya que algunos han pensado que ese olor es una tergiversación de loor, que significa 'alabanza, aplauso', ya que no parece que el olor de una multitud (que no suele ser precisamente estupendo) pueda dar a entender el amor popular. Loor es una palabra no ya culta, sino cultérrima, y estos hablantes, en su afán por la pureza del idioma, hipercorrigen una locución perfectamente correcta.

Esto es así porque, en primer lugar, *en loor de multitudes no está documentada en ningún texto clásico, mientras que sí que encontramos la expresión sobre la que se calcó esta: "en olor de santidad". Así se decía que morían las personas que habían llevado una vida virtuosa y, de hecho, muchas fueron hechas santas, como Santa Teresa de Jesús, de la que se decía que, días después de muerta, su cuerpo olía a flores.

Temas de fe aparte, olor significaba también, según el Diccionario de Autoridades (1726-1739), la fama, la opinión o la reputación de ciertas cosas. Por eso un asunto nos huele mal, es decir, nos produce una mala opinión o tiene mala reputación. 

Sea como sea, en olor de multitudes es una expresión correcta, aunque a veces es utilizada por la prensa con demasiada frecuencia. 


Referencias: García Remiro, José Luis (2001). ¿Qué queremos decir cuando decimos...? Frases y dichos del lenguaje diario. Madrid: Alianza.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El eterno retorno

Como cada año, vuelve a comenzar el curso... Y, con él, las actualizaciones de este blog y las mejores intenciones del autor: esta página sigue pretendiendo mejorar el uso de la lengua y, al mismo tiempo, entretener todo lo posible a sus lectores.

Este nuevo curso pretendo incluir algunas cosas diferentes y aprovechar el trabajo ya hecho. Estoy abierto a todas las propuestas que tanto los viejos amigos de este blog como las nuevas incorporaciones quieran hacerme.
Así pues... ¡comenzamos!

martes, 24 de mayo de 2011

Leon Tolstoi: Ana Karenina

Ahora que las clases de bachillerato han acabado, he pensado que podría comentar en este espacio los libros que voy leyendo, por si alguien se anima a echarles un vistazo. Voy a empezar con el primer libro que he leído en mi e-book: Ana Karenina, de Tolstoi.

Ana Karenina es una novela rusa que explica la historia no solo del personaje de Ana, verdadera obra maestra de la creación de un personaje, sino de todo un grupo de personajes que tienen relación entre sí dentro de la alta sociedad rusa. La historia comienza cuando un alto funcionario,  Stiva, ha sido infiel a su mujer, Dolly, y la hermana de Stiva, Ana Karenina (pues está casada con el Sr. Karenin) viene de Moscú a San Petersburgo para convencer a Dolly de que no lo abandone. En la estación Ana conoce a Vronsky, que se fija en ella, y entonces un tren arrolla a un hombre, verdadera premonición que se repetirá a lo largo de la obra. Casualmente, Vronsky había pretendido a la hermana menor de Dolly, Kitty, que rechaza por él al gran protagonista masculino de la obra y alter ego del autor, Lyovin. 

La novela, en la que van cruzándose las historias de estos personajes, da un vuelco cuando Ana, en contra de todas las convenciones sociales, toma una decisión que condicionará su destino: se convierte en la amante de Vronsky.

Una de las películas inspiradas en Ana Karerina
Calificada como la obra cumbre del realismo ruso, esta novela de personajes constituye una critica a la aristocracia rusa de su tiempo, ociosa entre bailes, recepciones, óperas y cenas. Aunque no están directamente relacionadas con la trama, podemos ver las vicisitudes del proletariado ruso, sobre todo en la relación de Lyovin con los campesinos en su gran finca alejada de la ciudad. Por otra parte, Lyovin se plantea grandes temas relacionados con el hombre y su existencia, su sentido y la fe, plasmando los dilemas que Tolstoi también vivió, lo que hace de él un personaje muy completo.

Pero es Ana, como se ve en el título, la verdadera protagonista. Su metamorfosis de dama perfecta, refinada, elegante y atractiva va degenerando conforme la degradación moral se apodera de su alma; pero, a la vez, sentía como lector que su desgracia inspiraba la compasión. Casi puede sentirse el peso de la sociedad que le da la espalda y que la culpa a ella, y no a su amante, de todo lo que le ocurre. La escena en la ópera, una vez ya deshonrada, en la que una señora la expulsa a gritos porque su marido la ha saludado me resulta inolvidable. Su escena final es, para mi gusto, uno de los grandes finales de la literatura.

En definitiva, una obra que me ha gustado mucho; extensa, sí, pero entretenida de principio a fin.

sábado, 7 de mayo de 2011

Los verbos irregulares del español

El español es, para desgracia de los que estudian nuestra lengua, un idioma con un sistema verbal muy rico, pero también algo complejo, y consta de numerosas irregularidades. En esta entrada vamos a repasar las dificultades más importantes del paradigma verbal.

Los verbos irregulares en español pueden clasificarse como sistemáticos, si a pesar de desmarcarse de la norma presentan regularidad; asistemáticos, cuando no son regulares; y aberrantes y polirrizos, que cambian en todos los tiempos o presentan raíces diferentes en cada uno.

Antes de nada, conviene saber que no consideraré irregular los cambios ortográficos, es decir, que el sonido sea el mismo, pero la grafía haya de cambiar por razones evidentes de corrección. Por ejemplo, TOCAR presenta cambios como "yo toco, yo toqué", que no son irregulares en sí mismos. Por otra parte, conviene saber que las irregularidades suelen darse en ambos presentes (indicativo y subjuntivo), pretérito perfecto simple, pretérito imperfecto de subjuntivo e imperativo. El resto de los tiempos suelen ser regulares. Además, la primera y la segunda persona del plural suelen regularizarse también, siendo irregulares las demás, sobre todo en ambos presentes (ind. y subj.) y en el imperativo.

Dicho esto, los verbos irregulares sistemáticos pueden serlo por mutación, adición y supresión de sonidos, a veces combinados; si eso ocurre, se explicará el verbo en un apartado y en el otro.
  1. Mutación: la raíz del verbo cambia en algún tiempo respecto a la que presenta el infinitivo. Son los más sencillos para los nativos, que suelen emplearlos de manera natural. Por ejemplo, e > i en algunas personas de ciertos tiempos. Según el cambio que se dé, estos verbos son:
    • e > i, modelo MEDIR:
      • Presente de ind.: "mido, mides, mide, medimos, medís, miden"
      • Pretérito perfecto simple: "medí, mediste, midió, medimos, medisteis, midieron"
      • Presente de subj.: "mida, midas, mida, midamos, midáis, midan"
      • Pretérito imperfecto de subj.: "midiera/ese, midieras, midiera, midiéramos, midierais, midieran"
      • Imperativo: mide, mida, midamos, medid, midan
      • Gerundio: midiendo
      • Otros verbos: colegir, competir, corregir, concebir, elegir, embestir, gemir, henchir, pedir, medir, regir, rendir, seguir, servir, vivir, etc. Todos son de la tercera (-IR).
    • e > ie, modelo FREGAR:
      • Presente de ind.: "friego, friegas, friega, fregamos, fregáis, friegan"
      • Presente de subj.: "friegue, friegues, friegue, freguemos, freguéis, frieguen"
      • Imperativo: "friega, friegue, freguemos, fregad, frieguen
      • Otros verbos: acertar, atravesar, calentar, cerrar, comenzar, confesar, despertar, empezar, gobernar, helar, tener, venir, etc. Hay muchísimos, pero merece la pena recordar los verbos fregar y regar, porque en Cataluña suele decirse *frego y *rego, lo cual es incorrecto. Cuidado con estos.
    • e > ie/i, modelo MENTIR. Son diferentes a los anteriores porque a veces llevan e (regular)otras veces ie y, además, pueden llevar i:
      • Presente de ind.: "miento, mientes, miente, mentimos, mentís, mienten"
      • Pretérito perfecto simple: "mentí, mentiste, mintió, mentimos, mentisteis, mintieron"
      • Presente de subj.: "mienta, mientas, mienta, mintamos, mintáis, mientan"
      • Pretérito imperfecto de subj.: mintiera/ese, mintieras, mintiera, mintiéramos, mintierais, mintieran".
      • Imperativo: "miente, mienta, mintamos, mentid, mientan"
      • Gerundio: "mintiendo"
      • Otros verbos: advertir, arrepentirse, convertir, dirigir, hervir, preferir, requerir, sentir, etc.
    • e > d, modelo PONER:
      • Futuro simple de ind.: "pondré, pondrás, pondrá, pondremos, pondréis, pondrán"
      • Condicional simple: "pondría, pondrías, pondría, pondríamos, pondríais, pondrían.
      • Otros verbos: solo ocurre en poner, tener, valer y sus compuestos.
    • i > d, modelo SALIR y VENIR (y sus compuestos):
      • Futuro simple de ind.: "saldré, saldrás, saldrá, saldremos, saldréis, saldrán"
      • Condicional simple: "saldría, saldrías, saldría, saldríamos, saldríais, saldrían"
    • o > ue, modelo SOÑAR:
      • Presente de ind.: "sueño, sueñas, sueña, soñamos, soñáis, sueñan"
      • Presente de subj.: "sueñe, sueñes, sueñe, soñemos, soñéis, sueñen"
      • Imperativo: "sueña, sueñe, soñemos, soñad, sueñen"
      • Otros verbos: acostar, almorzar, colgar, consolar, demostrar, encontrar, forzar, moler, morder, mostrar, mover, oler, probar, recordar, rodar, rogar, sonar, torcer, vocar, volver, etc. 
    • o > ue/u, en DORMIR y MORIR:
      • Presente de ind.: "duermo, duermes, duerme, dormimos, dormís, duermen"
      • Pretérito perfecto simple: "dormí, dormiste, durmió, dormimos, dormisteis, durmieron"
      • Presente de subj.: "duerma, duermas, duerma, durmamos, durmáis, duerman".
      • Pretérito imperfecto de subj.: "durmiera/ese, durmieras, durmiera, durmiéramos, durmierais, durmieran"
      • Imperativo: "duerme, duerma, durmamos, dormid, duerman"
      • Gerundio: "durmiendo"
    • i > ie, en ADQUIRIR e INQUIRIR: 
      • Presente de ind.: "adquiero, adquieres, adquiere, adquirimos, adquirís, adquieren"
      • Presente de subj.: "adquiera, adquieras, adquiera, adquiramos, adquiráis, adquieran"
      • Imperativo: "adquiere, adquiera, adquiramos, adquirid, adquieran"
    • u > ue, únicamente JUGAR:
      • Presente de ind.: "juego, juegas, juega, jugamos, jugáis, juegan"
      • Presente de subj.: "juegue, juegues, juegue, juguemos, juguéis, jueguen"
      • Imperativo: "juega, juegue, juguemos, jugad, jueguen"
    • c > g, modelo HACER:
      • Presente de ind.: "hago, haces..."
      • Presente de subj.: "haga, hagas, haga, hagamos, hagáis, hagan"
      • Imperativo: "haz (también irregular por la "z"), haga, hagamos, haced, hagan"
      • Otros verbos: en este grupo solo están hacer, yacer, satisfacer y sus compuestos.
    • ab > ep, en CABER y SABER:
      • Presente de ind.: "quepo, cabes..." / "sé, sabes..." [SABER no es irregular]
      • Presente de subj.: "quepa, quepas, quepa, quepamos, quepáis, quepan" / "sepa, sepas, sepa, sepamos, sepáis, sepan"
      • Imperativo: "cabe, quepa, quepamos, cabed, quepan" / "sabe, sepa, sepamos, sabed, sepan"
    • ec > ig, en DECIR y sus compuestos (bendecir, maldecir):
      • Presente de ind.: "digo, dices..."
      • Presente de subj.: "diga, digas, diga, digamos, digáis, digan"
      • Imperativo: "di, diga, digamos, decid, digan"
  2. Adición, esto, añaden un sonido que no está en el infinitivo. Suele ser una "z", una "g" o una "y", y conservan la consonante anterior:
    • c > zc, modelo NACER:
      • Presente de ind.: "nazco, naces..."
      • Presente de subj.: "nazca, nazcas, nazca, nazcamos, nazcáis, nazcan"
      • Imperativo: "nace, nazca, nazcamos, naced, nazcan"
      • Otros verbos: conocer, pacer, placer, lucir y todos los acabados en -ecer (menos mecer: "yo mezo", etc.) y en -ducir: conducir, parecer, deducir, esclarecer...
    • c > zg, solo YACER (es una derivación del anterior):
      • Presente de ind.: "yazgo, yaces..."
      • Presente de subj.: "yazga, yazgas, yazga, yazgamos, yazgáis, yazgan"
      • Imperativo: "yace, yazga, yazgamos, yaced, yazgan"
    • l > lg, en SALIR y VALER:
      • Presente de ind.: "salgo, sales..."
      • Presente de subj.: "salga, salgas, salga, salgamos, salgáis, salgan"
      • Imperativo: "sal, salga, salgamos, salid, salgan"
    • n > ng, PONER, TENER y VENIR:
      • Presente de ind.: "pongo, pones..."
      • Presente de subj.: "ponga, pongas, ponga, pongamos, pongáis, pongan"
      • Imperativo: "pon, ponga, pongamos, poned, pongan"
    • s > sg, ASIR ('coger, agarrar') y DESASIR:
      • Presente de ind.: "asgo, ases..."
      • Presente de subj.: "asga, asgas, asga, asgamos, asgáis, asgan"
      • Imperativo: "ase, asga, asgamos, asid, asgan"
    • o > oy, OÍR y DESOÍR:
      • Presente de ind.: "oigo, oyes, oye, oímos, oís, oyen"
      • Pretérito perfecto simple: "oí, oíste, oyó, oímos, oísteis, oyeron"
      • Pretérito imperfecto de subj.: "oyera/ese, oyeras, oyera, oyéramos, oyerais, oyeran"
      • Imperativo: "oye, oiga, oigamos, oid, oigan"
    • ui > uy, modelo HUIR:
      • Presente de ind.: "huyo, huyes, huye, huimos, huis, huyen"
      • Pretérito perfecto simple: "huí, huiste, huyó, huimos, huisteis, huyeron"
      • Presente de subj.: "huya, huyas, huya, huyamos, huyáis, huyan"
      • Pretérito imperfecto de subj.: huyera/ese, huyeras, huyera, huyéramos, huyerais, huyeran"
      • Imperativo: "huye, huya, huyamos, huid, huyan"
      • Otros verbos: Todos los verbos acabados en -uir: concluir, excluir, etc. En realidad, lo que ocurre es que la /i/ pasa a ser una consonante entre dos vocales: huio > huyo.
    • a > aig, en TRAER, CAER y RAER ('raspar'):
      • Presente de ind.: "traigo, traes..."
      • Presente de subj.: "traiga, traigas, traiga, traigamos, traigáis, traigan"
      • Imperativo: "trae, traiga, traigamos, traed, traigan"
    • o > oig, en OÍR y ROER:
      • Presente de ind.: "oigo, oyes..."
      • Presente de subj.: "oiga, oigas, oiga, oigamos, oigáis, oigan"
      • Imperativo: "oye, oiga, oigamos, oid, oigan"
    • Ø > oy, en DAR, ESTAR, SER e IR (es un fósil de un histórico pronombre y de lugar, el "hi" catalán):
      • Presente de indicativo: "doy, estoy, soy, voy". Solo aparece en 1ª persona del singular.
  3. Supresión, que es a veces difícil de ver, por los que solo se indican los más irregulares. Consiste en que desaparezca un sonido (normalmente una vocal) que está en el infinitivo verbal:
    • e > Ø en CABER, HABER, PODER, QUERER, SABER:
      • Futuro simple: "cabré, cabrás, cabrá, cabremos, cabréis, cabrán"
      • Condicional simple: "cabría, cabrías, cabría, cabríamos, cabríais, cabrían"
    • e > Ø en REÍR y todos los acabados en -eír:
      • Presente de ind.: "río, ríes, ríe, reímos, reís, ríen"
      • Pretérito perfecto simple: "reí, reíste, rió, reímos, reísteis, rieron"
      • Presente de subj.: "ría, rías, ría, riamos, riáis, rían"
      • Pretérito imperfecto de subj.: "riera/ese, rieras, riera, riéramos, rierais, rieran"
      • Imperativo: "ríe, ría, riamos, reid, rían"
      • Gerundio: "riendo"
Los verbos irregulares asistemáticos son, en realidad, aquellos que presentan perfectos fuertes y participios fuertes, esto es, los que tienen unas raíces de origen latino diferente a la raíz del infinitivo original. Así, si un verbo como andar presenta el perfecto fuerte anduv-, este perfecto fuerte surge en todas las personas del pretérito perfecto simple (anduve) y el imperfecto de subjuntivo (anduviera, anduviese). 

Los verbos con perfecto fuerte, con su perfecto simple y su imperfecto de subjuntivo correspondientes (pongo la 1ª persona del singular, pero se extiende a todas), son los siguientes y sus derivados (por ejemplo, de poner tenemos suponer, proponer, anteponer... pero no los indico). Marco en negrita los más difíciles:
  • Andar: anduve, anduviera/ese
  • Caber: cupe, cupiera/ese
  • Conducir: conduje, condujera/ese
  • Decir: dije, dijera/ese
  • Estar: estuve, estuviera/ese
  • Hacer: hice, hiciera/ese
  • Haber: hube, hubiera/ese
  • Placer: plací, placiera/ese
  • Poder: pude, pudiera/ese
  • Poner: puse, pusiera/ese
  • Querer: quise, quisiera/ese
  • Responder: respondí, respondiera/ese
  • Saber: supe, supiera/ese
  • Satisfacer: satisfice, satisficiera/ese
  • Tener: tuve, tuviera/ese
  • Traer: traje, trajera/ese
  • Vener: vine, viniera/ese
Los verbos con participio fuerte (revisa las entradas sobre participios), que afectan a todos los tiempos compuestos, son más o menos los siguientes y sus derivados:
  • Abrir: abierto
  • Absolver: absuelto
  • Cubrir: cubierto
  • Decir: dicho
  • Escribir: escrito
  • Freír: frito (regular freído)
  • Hacer: hecho
  • Imprimir: impreso (regular imprimido)
  • Morir: muerto
  • Poner: puesto
  • Prender: preso (regular prendido)
  • Romper: roto (arcaico rompido)
  • Ver: visto
  • Volver: vuelto
Los verbos aberrantes o polirrizos son haber, ir y ser, ya que van cambiando la raíz. Así, ser varía según el tiempo en soy, era, fui... Para repasarlos lo mejor es mirar en http://www.rae.es/.


Referencias: AA. VV (2002). Larousse. Diccionario práctico. Dificultades de la lengua española. Barcelona: Spes Editorial.

domingo, 1 de mayo de 2011

Locuciones adverbiales latinas

El Coliseo de Roma
Para empezar el final del curso, vamos a tratar algunas locuciones latinas de uso común y que, al escribirse siempre en latín, deben ponerse entre comillas en el texto manuscrito y en cursiva si está escrito a máquina u ordenador.
  • Ad kalendas graecas, 'nunca'.
  • Ad hoc, 'a propósito', se utiliza mucho en la universidad, por ejemplo, para asignaturas optativas propias de la facultad y específicas para esa carrera: "Entre las optativas ad hoc está transcripción de textos medievales".
  • Ad infinitum, 'hasta el infinito'.
  • Ad litteram, 'literalmente'.
  • A posteriori, 'posteriormente'/A priori, 'previamente'. Se usa mucho en filosofía, pero está un tanto "gastado" por la prensa y no os los aconsejo.
  • De facto, 'de hecho', es típico del discurso judicial. Se emplea cuando, aunque legal u oficialmente una cosa sea de una manera en particular, en la realidad ocurre de otra: "Juan tenía el cargo de secretario, pero el secretario de facto era Pepe".
  • Ex cathedra, 'en tono magistral'. Se utiliza cuando alguien habla desde su autoridad: "El profesor dejó su tono ligero para hablar ex cathedra".
  • Ex profeso, 'expresamente'.
  • Grosso modo, 'aproximadamente, más o menos'. ¡Cuidado! Aquí los poco entendidos, y a veces la prensa, dicen *a grosso modo, pero debe decirse sin "a": "Había, grosso modo, unas mil personas".
  • In albis, 'sin saber nada': "¡En medio del examen me he quedado in albis!".
  • In crescendo, 'cada vez más'. Se usa mucho en música y, por influencia italiana, hay quien lo dice con "ch": *creschendo. Es incorrecto, se pronuncia con /k/, puesto que ni el sonido de "z" ni el de "ch" existían en latín: [kreskendo].
  • In fraganti, 'en medio del delito': "Le pillaron in fraganti".
  • In situ, 'allí mismo'.
  • In vitro, 'en el laboratorio'.
  • Ipso facto, 'inmediatamente'.
  • Motu proprio, 'espontáneamente, por uno mismo'. Como en grosso modo, muchos dicen *de motu propio, pero debe decirse sin "de": "No debéis leer porque yo lo mande, sino motu propio".
  • Sine die, 'sin fecha fija'.
  • Sub judice, 'bajo el juez'. Se emplea en jurisprudencia cuando las investigaciones o los hechos quedan bajo secreto de sumario, es decir, el juez prohíbe que se publiquen.
  • Urbi et orbi, literalmente, 'a la ciudad y al orbe, el mundo', esto es, 'a todas partes'. Lo usa el Papa cada año en su bendición universal, la bendición urbi et orbe.
Referencias: AA. VV (2002). Larousse. Diccionario práctico. Dificultades de la lengua española. Barcelona: Spes Editorial.

jueves, 28 de abril de 2011

El Gran Dictad/Dictado

Durante la tradicional Semana de la Lectura, celebrada del 11 al 15 de abril de 2011 en el INS Estela Ibèrica, tuvo lugar un concurso que tiene mucha relación con la lengua no solo española, sino también catalana: un concurso de ortografía, llamado "El Gran Dictat/Dictado", a imitación del conocido programa de TV3.

El concurso constaba de tres categorías: primer ciclo de la ESO, segundo ciclo de la ESO y bachillerato; y de dos pruebas: la primera consistía en deletrear la palabra que tocara en suerte sin ningún error ortográfico, contando los signos de puntuación (acentos, diéresis, guiones...); la segunda, llamada "la palabra imposible", obligaba a deletrear correctamente de principio a fin el mayor número de palabras seguidas y, en el caso de que hubiera error en una palabra, se había de repertir esta hasta que se hiciera correctamente. La primera prueba era eliminatoria, llegando a la segunda solo dos alumnos por cada categoría.

En general, la sensación respecto a su funcionamiento fue satisfactoria: tanto el público como los participantes se interesaron por las pruebas y animaron la fiesta. Los ganadores por cada categoría, que recibieron un libro como premio al final de la semana, han sido los siguientes:

Primer ciclo de la ESO
  1. Carla Blanch, 1º B
  2. Miriam Delgado, 1º B
Segundo ciclo de la ESO
  1. Sergio Caravaca, 3º ESO B
  2. Ivette Millán, 3º ESO B
Batxillerat
  1. Albert Figueras, 2º bach. B
  2. Berta Castellà, 1º bach. A
Desde aquí felicito a los ganadores y les animo a seguir adquiriendo conocimientos de las lenguas castellana y catalana. Y, por supuesto, me siento orgulloso de que uno de mis alumnos haya ganado la categoría de bachillerato :D 

¡Un saludo a todos!

martes, 26 de abril de 2011

¡Tengo la negra!

¡Bueno, ya estamos de vuelta de las vacaciones! Qué bien se estaba sin hacer nada, ¿eh? En fin, está claro que tenemos una suerte muy negra... Y de eso vamos a comenzar a hablar en esta vuelta de Semana Santa: del color negro en las frases hechas. Comienzo diciendo que no tengo nada en contra de este color, y mucho menos de las personas que lo tienen, pero es evidente que forma parte de la lengua y conviene conocer las expresiones incluso para, en algún caso, no usarlas...

El color negro, en general, se relaciona en nuestra lengua con lo funesto, lo infausto, lo desafortunado... Por eso, si decimos ¡que suerte tan negra la mía! o tengo la negra, queremos decir que nuestra suerte nos ha abandonado, que todo nos sale mal. En cambio, el color blanco es símbolo de buena fortuna. En Grecia y Roma se echaban suertes con habas o piedras blancas y negras, siendo las blancas las venturosas y las negras, las desafortunadas. Los romanos señalaban los días felices con piedrecitas blancas, y los días malos, con negras. Tal vez por eso hay tantos dichos sobre lo aciago del negro: verlo todo negro significa ser muy pesimista ante las cosas, y ser la oveja negra de la familia, o el garbanzo negro de la familia, ser el mal ejemplo familiar.

El negro es también el color de la muerte y del luto en nuestra cultura, mientras que en otras, curiosamente, es el blanco, pues significa la ausencia de color. Este sentido mortuorio acabó relacionándose también con los mismos muertos, el diablo y el mal. Por eso lo satánico es siempre negro. Así, decimos que un país tiene una leyenda negra cuando hablamos de los hechos más oscuros y malvados de su historia. También hablamos de poner a alguien en la lista negra, que es la de los excluidos, los que no pueden pasar, como lo están los pecadores de entrar en el cielo.

Por último, hay una serie de expresiones que se basan en la situación desfavorable que han sufrido las personas de raza negra en la sociedad. De todos es sabido que la raza negra ha sufrido una historia triste, dominada por el esclavitud y los trabajos forzados, ya desde tiempos de los romanos. Así, decimos que alguien trabaja como un negro para decir que trabaja mucho más de lo que debería. Al menos, esta frase tiene el perdón de que es histórica y se documenta en siglos pretéritos, además de que reconoce que trabajaban mucho. Pero hay una frasecita nueva, surgida en los últimos tiempos, que es racista hasta el infinito. Y aquí os dejo el video de Ana Rosa Quintana, gracias a "Sé lo que hicisteis", que demuestra cómo se puede ser de verdad racista en una frase. Espero que nunca la pronunciéis.


Referencias: Gómez Tórrego, Leonardo (2010). La normativa académica actual: cambios destacados. Ediciones SM.

miércoles, 13 de abril de 2011

Cambios léxicos recientes (II)

En fin, siguiendo nuestro recorrido por las nuevas incorporaciones léxicas a la normativa de nuestro idioma, trataré tres casos más. 

En primer lugar, el caso de la palabra problemática, que de ser solo legítima como adjetivo femenino ("una situación problemática, una actitud problemática..."), ya se acepta como sustantivo con el significado de 'conjunto de problemas', por ejemplo: "La problemática  de los alumnos de bachillerato está integrada por los exámenes, los ejercicios y la selectividad". Sin embargo, no se acepta que signifique simplemente 'problema', en singular: "La *problemática (por problema) del SIDA no tiene solución".

En segundo lugar, tenemos el caso de honestidad y honesto: la primera significaba 'pudor' y la segunda, 'púdico, pudoroso': "La honestidad de esa mujer fue mancillada". No obstante, no podía usarse como se usa habitualmente, es decir, como sinónimo de honrado. Ahora, sin embargo, es lícito: "Los políticos no son honestos".

Seguidamente, tenemos ignorar, que significaba únicamente 'desconocer'. Ahora puede usarse sin ir en contra de la Academia con el significado de 'no hacer caso', a pesar de que es el que usamos todos desde mucho antes: "¡No me ignores!".

Por últimos, trataremos las palabras eficaz y eficiente, que debían aplicarse a cosas ("un medicamento eficaz") y a personas ("un secretario eficiente") respectivamente. La RAE aconseja mantener estos usos, aunque no considera la confusión incorrecta.

Referencias: Gómez Tórrego, Leonardo (2010). La normativa académica actual: cambios destacados. Ediciones SM.

miércoles, 6 de abril de 2011

Aunque la mona se vista de seda...

Cuando alguien finge aptitudes que no tiene o, simplemente, disimula sus defectos internos con engañosas apariencias, decimos con tono irónico aunque la mona se vista de seda... y añadimos a veces: mona se queda. Con ello decimos jocosamente que no ha conseguido engañar a nadie, porque bajo esas artimañas se ve su esencia. También se dice a veces de manera más cercana a lo literal de la gente que se viste con ropas caras que no son coherentes con su posición social.

Se trata de un refrán antiguo que ya se dijo en griego (Luciano de Samóstata. Diálogos. 120-180 d. C.), y que utilizaron grandes de la lengua española como Mateo Alemán en el Guzmán de Alfarache o Tirso de Molina en Marta la Piadosa. El Diccionario de Autoridades también lo recoge. Uno de nuestros queridos fabulistas, Tomás de Iriarte, lo utilizó en su fábula "La mona" (Fábulas literarias), en la que una mona vestida con traje marcha a Tetuán:


FÁBULA XXVII

 Aunque se vista de seda
la mona, mona se queda.
El refrán lo dice así:
yo también lo diré aquí;
y con eso lo verán
en fábula y en refrán.

Un traje de colorines,
como el de los matachines,
cierta mona se vistió;
aunque más bien creo yo
que su amo la vestiría,
porque difícil sería
que tela y sastre encontrase.
El refrán lo dice: pase.

Viéndose ya tan galana,
saltó por una ventana
al tejado de un vecino,
y de allí tomó el camino
para volverse a Tetuán.
Esto no dice el refrán;
pero lo dice una historia,
de que apenas hay memoria,
por ser el autor muy raro;
(y poner el hecho en claro
no le habrá costado poco.)

Él no supo, ni tampoco
he podido saber yo,
si la mona se embarcó,
o si rodeó tal vez
por el ismo de Suëz.
Lo que averiguado está
es que por fin llegó allá.

Viose la señora mía
en la amable compañía
de tanta mona desnuda;
y cada cuál la saluda
como a un alto personaje,
admirándose del traje,
y suponiendo sería
mucha la sabiduría,
ingenio y tino mental
del petimetre animal.

Opinan luego al instante,
y nemine discrepante,
que a la nueva compañera
la dirección se confiera
de cierta gran correría
con que buscar se debía,
en aquel país tan vasto,
la provisión para el gasto
de toda la mona tropa.
(¡Lo que es tener buena ropa!)

La directora, marchando
con las huestes de su mando,
perdió, no sólo el camino,
sino, lo que es más, el tino;
y sus necias compañeras
atravesaron laderas,
bosques, valles, cerros, llanos,
desiertos, ríos, pantanos;
y al cabo de la jornada,
ninguna dio palotada:
y eso que en toda su vida
hicieron otra salida
en que fuese el capitán
más tieso, ni más galán
Por poco no queda mona
a vida con la intentona;
y vieron por experiencia
que la ropa no da ciencia.

Pero, sin ir a Tetuán,
también acá se hallarán
monos que, aunque se vistan de estudiantes,
se han de quedar lo mismo que eran ántes.

Referencias: Gómez Tórrego, Leonardo (2010). La normativa académica actual: cambios destacados. Ediciones SM.

lunes, 4 de abril de 2011

Cambios léxicos recientes (I)

Siguiendo con el tema de los cambios recientes en diversos campos, vamos a comentar algunas incorporaciones léxicas que resultan, cuanto menos, interesantes.

En primer lugar, tenemos el caso de oír escuchar: el Diccionario Panhispánico de Dudas ya admite el uso de escuchar por oír, pues ya es normal en Hispanoamérica y común en España. En realidad, el verbo escuchar implica oír, pero no al revés: por eso podemos decir una oración como "Escuchábamos atentos al profesor, aunque apenas se oía", pero queda raro #"Oíamos atentamente al profesor, aunque apenas se escuchaba". Y es que oír era simplemente recibir el sonido, y escuchar, poner atención en él. Es lo mismo que hacemos con ver y mirar, aunque en este caso no podemos usar uno por otro.

Por otra parte, el adjetivo inédito significaba 'no editado, no publicado' ("un libro inédito"), pero el Diccionario de la Real Academia Española (1992) ya admite el significado de 'desconocido, nuevo': "un suceso inédito".

Finalmente, al menos por hoy, la Academia ya admite como correctos nominar y nominación no solo con su sentido original ('dar nombre, llamar'), muy desusado, sino también con el significado de 'proponer a alguien o algo como candidato a una cosa buena, especialmente a premios': "La película obtuvo tres nominaciones". ¡Cuidado! Con el sentido que se ve en los concursos ("Pepe, estás *nominado") es incorrecto, puesto que no se les postula para algo bueno, sino para algo malo. Así, ¡Gran Hermano y similares siguen siendo incorrectos!

Referencias: Gómez Tórrego, Leonardo (2010). La normativa académica actual: cambios destacados. Ediciones SM.

jueves, 31 de marzo de 2011

La Magdalena (bis)

Simplemente quería añadir este vídeo musical que acabo de recordar, corrigiendo el ejercicio sobre "llorar como una Magdalena. En él aparece la famosa frase, a ver si os gusta: