lunes, 19 de agosto de 2013

Aurea mediocritas

La literatura siempre ha estado ligada con una actitud filosófica sobre la vida y la forma de entender el mundo y sus relaciones. Este es el caso del tópico literario que encabeza esta entrada, el famoso Aurea mediocritas, que puede traducirse como 'Dorada medianía'. La frase enaltece las bondades del famoso "término medio", de la postura equilibrada entre el exceso y el defecto.

Esta filosofía se encontraba en cierta manera ya en Aristóteles, que definía la virtud como "el término medio entre dos vicios". Fue el poeta latino Horacio (65 a. C. - 8 a. C.) el que estableció las palabras exactas del tópico en la oda X del libro II de las famosas Odas, si bien se basa en el hedonismo epicureísta, que en síntesis promulgaba que la felicidad consistía en conformarse con lo que uno tiene, sin dejarse llevar por emociones desproporcionadas. He aquí los famosos versos el Horacio:

Auream quisquis mediocritatem
diligit, tutus caret obsoleti
sordibus tecti, caret invidenda
sobrius aula.

El que se contenta con su dorada medianía
no padece intranquilo las miserias de un techo que se desmorona,
ni habita palacios fastuosos
que provoquen a la envidia

[Traducción: Germán Salinas]


En la fraseología popular, la contención y el conformismo de estos puntos de vista filosóficos se han plasmado en diversas sentencias. Una de ellas es, claro está, en el término medio está la virtud, de ascendencia aristotélica. Otra sería todos los extremos se tocan, indicando que tanto lo mucho como lo poco son perniciosos; eso mismo indica pecar tanto por exceso como por defecto. El verbo "pecar" se explica porque a la Iglesia le interesó mucho esta idea del equilibrio y, por supuesto, de la aceptación de los trabajos que nos manda el señor, como dice la canción.

Mucho más actuales y divertidas son las expresiones ni tanto, ni tan calvo o ni calvo ni con tres pelucas, o la mucho más antigua Ni Juan ni Juanillo, que casi siempre indican de manera un tanto tosca que nos hemos excedido y que deberíamos habernos quedado en el saludable punto medio.

P.D.: Quiero agregar el siguiente refrán mexicano, que Fernando Ruvalcaba Esquer ha tenido la gentileza de enseñarme: Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre, que he encontrado luego en varias versiones. Otra bonita muestra de la búsqueda del equilibrio.

Referencias

  • García Remiro, José Luis (2001). ¿Qué queremos decir cuando decimos...? Frases y dichos del lenguaje diario. Madrid: Alianza.
  • Horacio: Odas. Traducción de German Salinas. http://es.wikisource.org/wiki/Odas_(Horacio)

2 comentarios:

  1. Muy buen tema, me recordó un dicho popular mexicano que dice:
    "Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre".
    Saludos.

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    1. ¡Muchas gracias por el refrán, no lo conocía! He estado buscando su origen y no encuentro nada, más allá de lo evidente de la frase. Lo que sí he encontrado es esta imagen tan graciosa, en una página llamada "El dicho ilustrado": http://24.media.tumblr.com/tumblr_m72gv2f2tp1rogfleo1_1280.jpg

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